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Dos
niños se adentraban en el bosque cuando oyeron el repicar
de las campanas que indicaban las once y media de la noche.
La niña se apresuró al oír unos ruidos raros
pero se tranquilizó al ver a una ardilla subiéndose
a un árbol. Los dos niños corrieron al ver al gran
alce que les indicó el camino a seguir, llevándoles
en sus lomos hasta el lago de Araquis donde encontraron a Lapras
quien les llevó de orilla a orilla.
Allí los dos niños descansaron y comieron algo que
el niño había traído.
Los
niños siguieron caminando hasta llegar a la montaña
del norte donde empezaron a escalar. Cuando estaban a unos cien
metros de altura sonaron las campanas que indicaban las doce menos
cuarto.
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