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Los
balmasedanos emigraron preferentemente a México - extracción
y exportación de plata- , Cuba - comercio - y Perú -minería
-.
Se dividen en cinco
grupos diferentes: Los mercaderes de plata; comerciantes, a veces
asociados a los metales; Funcionarios civiles; Cargos militares
como Gobernador y otros oficios.
Al regresar a su tierra
se convierten en Indianos. Éstos, emplean parte de su fortuna,
en realizar fundaciones en la villa. Destacan: Juan de Urrutia,
quien fundó la capilla del Cristo de la Iglesia de San Severino;
Juan de la Piedra, quién construyó el Convento de
Santa Clara; Hilario de Taramona, el Hospital Nuevo; Martín
Mendía, al que debemos las Escuelas Mendía; Pío
Bermejillo y su hermana Angeles, las Escuelas Municipales; Marcos
Arena, la Fábrica de Boinas, y "algunos buenos hijos
del pueblo", que costearon la reforma y embellecimiento de
la plaza de San Severino.
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