Edificio del barroco, pero dentro de un estilo claramente clasicista, responde al modelo de palacio castellano - montañés, fue construido hacia 1743 por el arquitecto Marcos de Vierna y Pellón.
Se han de destacar importantes reformas posteriores: en 1851, se reforma una parte la fachada principal, por parte del arquitecto Antonio Goicoechea; en 1883, el arquitecto Daniel Escondrillas realiza el enlosado del pavimento con las losas del pórtico y parte de la distribución interior de los pisos superiores. Finalmente, en 1919, el arquitecto H.J. Murga Acebal reestructura el pórtico y el acceso en su estado actual.
Desde la plaza San Severino, tras una escalinata de seis peldaños, se accede a una planta porticada constituida por seis crujías y cinco naves diáfanas. Las dos primeras quedan abiertas a la plaza; la primera se apoya en fuertes machones de piedra y las restantes en pilastras poligonales. La caja de escaleras se desplaza a un cuerpo adosado a la fachada zaguera para dar acceso a las dos plantas superiores.
En la fachada principal encontramos dos plantas. En la primera, cada uno de los vanos está provisto de un balcón, más amplio en el hueco central, adornado con bellas molduras. Sobre éste se halla el escudo de armas que ratifica el carácter oficial del edificio.
La segunda planta posee pequeñas ventanas rasgadas en arco carpanel.