Edificio clasicista severo construido por el arquitecto M. Ibáñez de Zalbidea. Perteneció al almirante don Diego de Urrutia y de los Llanos. Su última propietaria fue doña Manuela de Otaola y de La Torre, que falleció sin descendencia.
En la actualidad, su estructura interior ha variado, al convertirse en tres viviendas particulares.
Construido en tres alturas, ocupa la calle Correría y parte del Cantón de la Fuente, formando un volumen cúbico, con vanos de luz en todas las fachadas.
Destaca en el plano de la fachada su acceso entre columnas toscanas, el balcón homenaje con zapatas ser lianas y los escudos sitos en las dos esquinas de las fachadas de sillería del Palacio. En ellos están representadas las armas de los Urrutia, derivadas de los Salcedo-Ayala, descendientes de las casas reales de León y Aragón.